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lunes, 23 de abril de 2012

ENTRE MITOS Y FÁBULAS. EL ECUADOR ABORIGEN - Ernesto Salazar


Título: Entre mitos y fábulas. El Ecuador aborígen

Autor: Ernesto Salazar González (Cuenca, Azuay)

Año de publicación: 1995

Edición: Corporación Editora Nacional, Biblioteca General de Cultura, séptima reimpresión, agosto 2008

Páginas: 236
 
“Entre mitos y fábulas…” es un libro que aporta al debate que pretende esclarecer las cuestiones oscuras o confusas del Ecuador precolombino, problema agudizado en los textos escolares por el uso de fuentes obsoletas o de poca confiabilidad, que han contribuido más bien a ofrecer una imagen distorsionada de la vida precolombina. Efectivamente, este libro cuestiona el que los textos escolares actuales, desbordantes algunos de un saber inútil, se resistan a incluir en sus páginas el enorme aporte que la arqueología le ha hecho al país, al abrirle un panorama de 10.000 años de historia, y las importantísimas revelaciones de la investigación etnohistórica, hoy convertida en instrumento indispensable para el estudio del pasado inmediato a la conquista española.
“Entre mitos y fábulas…”, reedición parcial de “Mitos de nuestro pasado”, aparece con un 80% de materiales nuevos con respecto a su antecesor. En conjunto, sin embargo, sigue manteniendo su propósito didáctico y de divulgación entre estudiantes secundarios y universitarios, aunque hay temas, como los referentes al Reino de Quito o a la búsqueda de tesoros, que pueden ser de interés para historiadores, antropólogos y arqueólogos.
 
El de hoy es un post especial, y lo es por varios factores. Por un lado quiero adelantar algunos detalles sobre las próximas acciones que vamos a tomar en el blog y, por otro, quiero inaugurar una nueva categoría de entradas. Quiero empezar con este último.
A pesar de que, en principio, este blog está dedicado a la literatura ecuatoriana en todas sus ramas, hasta ahora no he comentado otra cosa que no sea narrativa. No descarto, en el futuro, comentar alguna obra de teatro, pero teniendo en cuenta que sólo podría acceder al texto y no a algo tan importante como sería la puesta en escena, mi comentario quedaría incompleta. Con la poesía no me atrevo. Será que no tengo los conocimientos suficientes sobre composición ni la sensibilidad necesaria para entenderla y explicarla (quizás me equivoque, pero creo que no sería justo criticar algo que desconozco y que, de ninguna manera, podría reproducir). De todas formas reitero lo que otras veces he dicho, si algún lector quiere enviarme algún comentario de la obra que sea, con mucho gusto se lo publicaré, ya sea como entrada nueva o como enlace a su propio blog. Recuerdo que mi cuenta de correo es freddytumbalobos@yahoo.es
Como decía, hasta ahora me he dedicado, casi exclusivamente, a la narrativa de ficción. Sin embargo, observando mi biblioteca compruebo que tengo muchos libros que hasta ahora no he comentado por no ser novelas ni cuentos. Me refiero a libros de historia (me apasiona la historia ecuatoriana), a biografías, a ensayos de todo tipo. Y, pensándolo bien, no veo por qué no comentarlos. Le he dado un par de vueltas a la idea y he decidido que lo voy a hacer, si bien con algunas diferencias respecto a las entradas del resto de libros. Por un lado, serán entradas más cortas donde evitaré muchos juicios. Aunque estoy seguro de que alguno se me escapará, en un ensayo de economía, por ejemplo, no veo que tenga sentido hablar de recursos literarios. Tampoco los puntuaré. Me limitaré a hablar de lo que cabe encontrar en sus páginas.
Así pues, voy a comenzar comentando un librito que compré sin esperar demasiado y que me ha resultado tremendamente interesante, “Entre mitos y fábulas. El Ecuador aborigen”, de Ernesto Salazar.
Para empezar diré que este ha sido un libro aguafiestas. Esperaba que fuese un texto que me contara las historias mil veces leídas del Ecuador prehistórico, pero bien ordenadas y justificadas. Quería que me hablara de los quitus y de los caras, de su cosmología, de cómo conformaron el fabuloso Reino de Quito, que se opuso, orgulloso, a los embates del inca desde el sur. También esperaba leer otra vez la historia de Atahualpa, el inca ecuatoriano, hijo de la última reina quiteña, que sólo quería defender la esmeralda de los caras de su ambicioso y cruel hermanastro cuzqueño… Y sí, habla de todo esto, pero desde un punto de vista menos sentimental y nacionalista y ajustándose más a las pruebas arqueológicas. El autor dedica toda la obra a plantear objeciones contundentes a lo que han afirmado durante años los libros de texto ecuatorianos, los cuales se han ceñido casi en exclusiva a lo que escribió el historiador Juan de Betanzos, a pesar de que se han perdido las fuentes (o no han existido). Si existió el Reino de Quito y fue tan importante como afirma Juan de Betanzos, ¿cómo es posible que no queden vestigios de ningún tipo? El historiador también afirmó que primero llegaron los quitus y después fueron conquistados por los caras, pero los conquistadores asumieron la lengua, las creencias y hasta el nombre de los conquistados. ¿Tiene esto algún sentido?
Uno a uno, Salazar va desmontando todos los mitos que se habían construido sobre el pasado de su país a pesar de no tener fundamento. Lo realmente excepcional es que lo hace con gracia. El autor mantiene siempre un punto de ironía en sus cuestionamientos, haciendo que la lectura no sea demasiado académica, siendo disfrutable también para los profanos a la arqueología.
Por si fuera poco, Ernesto Salazar dedica la parte final del libro a un tema que, a priori, tiene poco que ver con lo narrado en los capítulos anteriores, la búsqueda de tesoros fabulosos. Sin embargo consigue hilarlo porque la estructura es la misma: expone el mito y lo confronta con la realidad, apoyando en las pruebas arqueológicas o en la falta de ellas.
Por todo ello, y a pesar de que se carga por completo historias sobre las que, personalmente, me gustaba creer, es un libro muy recomendables para todos aquellos que deseen conocer la historia del Ecuador precolombino, más allá de las fábulas que siempre se han contado.

Para acabar, cuento las últimas noticias sobre el blog. Como muchos sabréis, con el cierre de Megaupload se han caído todos los links de descarga de libros que estaban creados. Pues bien, por fin, y gracias a la inestimable ayuda de Alfredo Baldeón, que se está implicando muchísimo en la revitalización de las descargas, muy pronto volverá a funcionar la Biblioteca de Autores Ecuatorianos, y con algunas novedades muy interesantes. De momento, y desde hoy, vuelven a funcionar los links que aparecen al final de algunas entradas. Estos llevarán a 4shared, donde se realizará la descarga. El formato de las descargas, de momento, es el que hemos podido recuperar, esto es, a veces será un pdf y otras un doc. Es uno de los puntos en los que estamos trabajando.
Seguiremos informando.
 

viernes, 10 de febrero de 2012

QUE TE PERDONE EL VIENTO - Eliécer Cárdenas


Título: Que te perdone el viento

Autor: Eliécer Cárdenas Espinosa (Cañar, Cañar, 1950)

Año de publicación: 1993

Edición: Libresa, colección BNE, segunda reimpresión, junio  1996

Páginas: 196, 11 capítulos

Cuando evoca las vertientes poéticas de “Polvo y Ceniza”, Eliécer Cárdenas reitera su amor por la leyenda viva de héroes carnales y concretos que, sin embargo, se han diluido en la conciencia de los ecuatorianos como mitos. Del mismo modo pausado, elegante y preciso con el que, en su momento, rescató la imagen de Naún Briones esta vez, en “Que te perdone el viento”, el diestro escritor azuayo convoca la memoria de dos ilustres figuras nacionales, separadas por la ideología y la política pero unidas, de manera distinta, en un mismo devenir histórico: el arzobispo Federico González Suárez y el general de la revolución liberal, Eloy Alfaro.



Tristemente ya estoy de regreso en Madrid. Acabó mi viaje por tierras ecuatorianas, un viaje que ha sido especialmente productivo para mí. Además vuelvo con una buena colección de libros a comentar en el futuro. Y no sólo cantidad. Si la calidad de los próximos se acerca siquiera mínimamente al que comentaré hoy, voy a ser muy feliz haciéndolo.
Hoy hablaré de “Que te perdone el viento”, de Eliécer Cárdenas. De este autor ya leí y comenté hace un tiempo la que es su obra más popular, “Polvo y Ceniza”. Y esa novela me dejó tan buen sabor de boca que me he resistido a leer alguna otra suya por miedo a que me decepcionase.
Me decidí por fin a leer esta, quizás por sentimentalismo. Me encontraba en Quito justo cuando se cumplía el centenario de la Hoguera Bárbara, el brutal asesinato de Eloy Alfaro, y quise leer algo de este personaje (próximamente comentaré otra obra dedicada al Viejo Luchador). Leí la contraportada de este libro y fui engañado por lo que me decía, aunque bendito engaño.
Vamos a ver, comenzaré diciendo que es falso que esta novela hable de dos de las figuras claves de la historia ecuatoriana, el presidente Eloy Alfaro y el arzobispo González Suárez. No sé si a ustedes les sugiere eso el texto que he copiado más arriba, pero a mí, sí. En realidad el protagonista absoluto es el arzobispo de Quito. Si bien es cierto que la novela parte de la noche de la Hoguera, durante toda la obra nos sumergimos en la vida de Federico González Suárez, desde su infancia humilde en las calles de Quito, luego como misionero jesuita en las selvas del oriente del país, su ordenación como sacerdote en Cuenca, su afán por escribir la obra definitiva sobre la historia del Ecuador, sus funciones como obispo de Ibarra y, por fin, como arzobispo de Quito y cabeza de la Iglesia en el país.
Alfaro aparece, por supuesto, pero casi como un fantasma cuya presencia tiene el fin de perturbar, de alguna manera, al protagonista.
La narración no es lineal, como podría esperarse en el autor. Eliécer Cárdenas juega con los recuerdos del arzobispo, con sus diarios, con sus reflexiones, con su vida, pero la estructura de la novela no está embarullada en absoluto. Siempre sabemos de qué está hablando, a qué personajes y a qué tiempos se refiere.
Otro logro de Cárdenas, que también encontramos en su momento en “Polvo y Ceniza”, es la intensidad con que el lector empatiza con el protagonista. Da igual que se trate de un bandido o de un miembro del clero (personalmente, no sé qué me da más miedo), una vez se llega al final he sentido la necesidad de saber más de él, de creer que todo lo que acabo de leer es rotundamente cierto, que no es literatura, que es historia.
Y aseguro que se trata de literatura, y de la mejor. Aunque en principio todo lo que se cuenta parte de la noche trágica del 28 de enero de 1912, cada capítulo toma un rumbo diferente y va a parar a un momento de la vida de González Suárez. Y cada capítulo está narrado de una forma distinta, con una voz y un estilo distinto. Y cada capítulo está construido de forma tan precisa, tan armoniosa, que es muy difícil quedarse con momentos puntuales.
Sin embargo, lo voy a hacer. Me voy a quedar con dos capítulos que me han parecido prodigiosos: “Las portaleras, madre”, donde se remite a su infancia y el personaje/autor reflexiona sobre la verdadera misericordia; y, sobre todo, “Un libro de oraciones”, donde el arzobispo se da cuenta de su derrota, después de dedicar años a investigar la historia de su país para poder conocer su alma, y, en una noche, por un acto de barbarie, entiende que nunca lo consiguió.
Por supuesto no puedo hacer otra cosa que recomendar fervientemente la lectura de esta novela, imprescindible en todos los sentidos. Nada falta, nada sobra, todo encaja.

Puntuación: 95/100

Posdata. Aunque no he podido leer tanto como hubiera deseado sobre Eloy Alfaro en esta obra, valga esta entrada como homenaje a su memoria. Y, aprovechando que su verdadero protagonista es un insigne historiador ecuatoriano, mi recuerdo también para otro, recientemente fallecido, don Jorge Salvador Lara, quien más me ha ayudado a conocer este país al que tanto amo.



sábado, 24 de abril de 2010

ECUADOR. RAÍCES Y ESPERANZAS - Joaquín Martínez Amador



Título: Ecuador. Raíces y esperanzas

Autor: Joaquín Martínez Amador (Guayaquil, Guayas, 1942)

Año de publicación: 1995

Edición: Autoedición

Páginas: 310; prólogo + 7 partes + epílogo + bibliografía

Un libro sobre el Ecuador, su historia, su geografía, sus cifras, sus grandes hombres, su cultura, sus retos y dilemas; una visión del Ecuador para los de aquí y para los de fuera.
Además de "Ecuador. Raíces y Esperanzas", Joaquín Martínez Amador ha escrito un libro de ensayos: "Cartas a un Amigo Lejano" y un libro de poesía: "Cosas de la Vida".

Hoy comenzaré este artículo justificándome. Justificándome por dos motivos, por la nota que le he puesto a este libro (una nota superior a auténticos clásicos como “Juyungo”) y por el mero hecho de que una obra como esta aparezca en este blog.
Acerca del primer punto repetiré lo que ya he dicho alguna vez. Las puntuaciones que otorgo no las baso tanto en la calidad total de la novela en sí sino, sobre todo, de las expectativas previas que yo tuviera depositadas en ella. Un libro que me defrauda tendrá menos puntuación que otro que me sorprende gratamente aún cuando la calidad del primero sea superior.
Ahora me referiré a la presencia de “Ecuador. Raíces y Esperanzas” en una página web dedicada a la literatura ecuatoriana (precisaré que, en realidad, está dedicada a la narrativa ecuatoriana, pues no me siento capacitado para comentar poesía; yo mismo soy narrador, no poeta). El caso es que me ha costado decidirme a escribir este artículo. Esto no se puede considerar narrativa. Se trata en realidad de un ensayo sin pretensiones literarias. De acuerdo que ya he hablado sobre obras que se catalogarían antes como libros de historia que como novelas o cuentos. Tal es el caso de “El camino del sol”, pero Jorge Carrera Andrade tiene en su haber una sólida trayectoria literaria, enfocada en el campo de la lírica. Por otro lado Joaquín Martínez Amador ha publicado también algún poemario, lo que puede clasificarlo como literato ecuatoriano. Ok, pero este ensayo no ha sido avalado por ninguna editorial de prestigio, sino que ha sido auto-editado por el mismo autor bajo el auspicio de empresas ajenas al ámbito literario. Claro, que tampoco sería el primer caso. “Estampas de mi ciudad, de Alfonso García Muñoz, fue publicada por una imprenta de la propiedad del mismo autor…
Siento perder tanto espacio transcribiendo mi debate interno para tomar esta decisión, pero es que, por motivos distintos, he descartado otra obra que, no obstante, comentaré próximamente en el blog hermano de este.
Retomo la crítica. Evaluando todos los pros y los contras me decidí a leerlo. Y no me arrepiento pues ha sido un descubrimiento fenomenal.
Como ya he repetido en multitud de ocasiones la razón principal por la que me animé a abrir este blog fue para dar a conocer al mundo la literatura del Ecuador, literatura que habitualmente (e inmerecidamente, como pretendo demostrar) ha quedado apartada de la historia de las letras españolas. Pero no es esa la única razón, hay otra más personal pero no menos importante. También me sirve para conocer la República del Ecuador. Recuerden que yo no soy ecuatoriano y sólo he visitado este país en un par de ocasiones, mirándolo siempre con ojos extranjeros. Pero estos dos viajes has sido suficientes para enamorarme del país y sentir un ansia enorme por conocer mejor su espíritu y sus circunstancias. Pues bien, este libro es el que más me ha acercado a este objetivo. Me ha hecho entender cosas que antes no comprendía.
Este libro está dividido en una serie de partes muy diferenciadas. Una dedicada a la geografía, otra a la historia, a la sociología, a la economía, a la política, etc. Sin embargo el autor no se ha conformado con presentar cifras. Hace reflexiones muy agudas y acertadas que cargan de sentido los datos que expone. Pondré un ejemplo que me llamó mucho la atención y me hizo dar cuenta que me encontraba frente a un libro distinto. Martínez Amador señala que el Ecuador es el único país en el que se cruza el paralelo del ecuador con la cordillera andina. Esto no es nuevo, ya lo había leído varias veces en otros sitios, pero el autor no se queda ahí, pues continúa observando que, precisamente por darse este caso, el Ecuador es el único país del mundo que tiene un clima templado a pesar de encontrarse bajo latitud 0º. Parecerá una tontería, pero nunca me había dado cuenta.
Otro detalle que no puedo hacer otra cosa que valorar es que se expone las duras condiciones de vida de una parte muy importante de los ecuatorianos (de forma muy explícita, sin concesiones) pero jamás se rinde al fatalismo. Señala todo lo que es necesario cambiar para que su sociedad sea más justa, propone soluciones y se muestra esperanzado por el futuro. Esto no lo había visto antes en un autor ecuatoriano (ni español tampoco; aunque suene a tópico sospecho que el fatalismo hispano es uno de los rasgos que dejaron nuestros antepasados en la herencia cultural de las antiguas colonias).
Por supuesto el libro no es perfecto. La mayor deficiencia que se le puede achacar (de la que no es culpable Joaquín Martínez Amador) es que está desfasado. Al haber sido publicado a mediados de los noventa apenas dedica un párrafo a la emigración a otros países, fenómeno que recién entonces estaba comenzando y que ha transformado radicalmente la anatomía del país.
Otra cosa que chirría se da en los últimos capítulos. En ellos Martínez Amador toma el papel de salvador de la patria e inserta en el texto una serie de instrucciones concretas para rescatar a su país del subdesarrollo. El problema es que, además de poeta, el autor es empresario y estas soluciones que propone se amparan en el capitalismo, sistema que, como hemos visto en estos últimos años, no es, ni de lejos, tan solvente como se podría esperar.
En resumen, si lo que quieren es hacerse una idea de qué es el Ecuador, este libro es el mejor referente que he localizado.

Puntuación: 91/100

Posdata. Próximamente "Don Goyo", de Demetrio Aguilera Malta

Descarga Directa ECUADOR. RAÍCES Y ESPERANZAS  Joaquín Martínez Amador doc