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lunes, 14 de enero de 2013

LEONCIO ZAMBRANO Y EL MANUSCRITO DE QUITO - Xipali Santillán


Título: Leoncio Zambrano y el Manuscrito de Quito

Autor: Pablo Lizandro Santillán Caicedo (Quito, Pichincha)

Año de publicación: 2012

Edición: Kindle

Páginas:  32

"Llueve y hace sol en la ciudad de Quito. Un verano mediocre lanza goterones sobre techos, aceras y calles, el ruido al golpear las tejas compite con el griterío de doñas que no saben si ocuparse de su ropa tendida o quedarse en la ventana mirando a los paseantes correr y chocar cabizbajos. Sin dejar tiempo para habituarse al frío y el sol ya hunde sus dedos ardientes en el pavimento, transformando la lluvia en pelusas de vapor que viajan colgadas de miles de pares de piernas que no veían la hora de retomar su rutina de soldaditos desmemoriados. Se me antojan fantasmas bailarines que invitan a disfrutar la paradoja climática. Pero ni la lluvia, ni las volutas de agua, ni el anillo multicolor rodeando a la estrella surten efecto; no hay manera, el Movimiento se ha apropiado de la mente y alma de todos. Si tan solo se detuvieran a conmoverse por esta milagrosa ciudad, quizá entonces dejaríamos de vivir envueltos en sombras".
Las aventuras, desdichas y pasiones propias del oficio de la investigación paranormal se desarrollan entre las montañas y valles de Quito, una urbe que como cualquier otra es más que un amasijo de concreto, cables y gente. No importa si es en inglés, italiano, castellano o kichwa, alrededor del mundo se habla de un Movimiento, una masa que experimenta su existencia como la rana atrapada en una olla, sometida al calor hasta dejarse morir. Leoncio Zambrano y sus colegas, procuran resolver casos en un medio marcado por situaciones que sin dejar de ser absurdas, se manifiestan en nuestra cotidianeidad. Sin duda esta obra trata sobre el Ecuador de ahora, y sobre cada uno de los países de la tierra. 
'Las increíbles aventuras de Leoncio Zambrano' es una serie de relatos policiales cuya primera entrega es 'Leoncio Zambrano y el Manuscrito de Quito', con el que empieza la interminable búsqueda de una lectoría curiosa y atenta. 

Nuevo año, nueva entrada. Después del comentario anterior, que, si no me equivoco, fue el más extenso que he publicado en este blog hasta ahora, hoy quiero presentar este, más corto de lo habitual, para compensar. El título del que voy a hablar es “Leoncio Zambrano y el Manuscrito de Quito”, una novela corta que encontré por azar en la tienda Kindle de Amazon (éste es el enlace), escrita por Xipali Santillán. Es el primer volumen de una serie de novelas proyectadas por el autor, la única que se puede leer actualmente.
Leoncio Zambrano es un investigador de lo paranormal en Quito, en un futuro sin ubicar (aunque no muy lejano por lo que se entiende). Con su compañera, la teniente Sara, tiene que investigar la desaparición de un inspector de un inspector de Sanidad.
Y ya. No puedo contar más de la historia. No sólo por evitar spoilers sino también para no traicionar uno de los elementos que mejor funciona en esta historia: la economía de recursos.
El autor elabora un mundo, una ambientación (a menudo recordará a distopías como las de Huxley, Orwell o Bradbury) tan rico e interesante que se podría haber permitido escribir una novela muy extensa, explicando el origen y los detalles de cada elemento. Sin embargo el camino que toma Xipali Santillán es precisamente el opuesto. Nos presenta una realidad de forma natural, como si siempre hubiera estado allí, por lo que no tiene la necesidad de explicarla: la sociedad está dirigida desde hace mucho tiempo por algo conocido como «el Movimiento», que impone una serie de directrices en el modo de pensar y de comportarse; este Movimiento se opone a los «Tierrenos», como denomina despectivamente al mundo indígena; la historia que se narra está ambientada en un futuro donde hasta el país ha perdido su nombre (si bien se escatima el nombre nuevo). Y poco más. Ni siquiera está definida la función del protagonista (pese a estar narrado en primera persona son pocos los datos que podemos localizar de este personaje, siempre camuflados dentro de la misma narración).
Esta decisión del autor me parece sumamente valiente y adecuada. Consigue sumergirnos en un mundo opresivo donde hemos sido abandonados. Sabemos menos que los personajes.
Por supuesto, el combinar esta economía de recursos con el empleo de la primera persona sobre algunos problemas. El fundamental es que, mientras al protagonista acabamos conociendo razonablemente bien (por lo que dice y por lo que calla), el resto de personajes que aparecen están más desdibujados. Quizás el mayor ejemplo lo podemos encontrar con la teniente Sara. Representa una función, la de la visión más dogmática y ortodoxa, contrapunto del protagonista, y a este función se consagra durante gran parte de la novela, no dejándonos conocerla mejor. He de recordar, eso sí, que estoy hablando del principio de una saga, por lo que el autor tiene margen para desarrollar al personaje en las entregas siguientes.
En definitiva, esta obra me ha supuesto un hallazgo más que interesante cuya lectura recomiendo y sobre cuya continuidad estaré atento. Y como precisamente quiero que continúe, pondré en la biblioteca no la obra en sí sino el enlace para su compra. 

Puntuación: 80/100

sábado, 16 de junio de 2012

EL INSTINTO DE LA LUZ - Cristián Londoño Proaño



Título: El instinto de la luz

Autor: Cristián Londoño Proaño (Quito, Pichincha, 1973)

Año de publicación: 2011

Edición: Auto-edición

Páginas: 129, 24 capítulos

Un día de abril, la vida de Awi Tenesaca, un joven campesino de un pueblo de los Andes, tiene un giro drástico cuando se entera que es el viñachiska del yachac del pueblo. Él es el hijo espiritual de Taita Wairi, un ser mágico y poderoso. Su vida rutinaria se transforma en una existencia con criaturas míticas y peligrosas situaciones. Sus aventuras transcurren entre Jahua Pacha y Uku Pacha: entre el mundo de arriba y el mundo de abajo. Su mentor, Taita Wairi, lo guía en la aceptación de su nuevo destino: salvar al pueblo de la venganza de un viejo enemigo.
"El instinto de la luz" es la novela de Cristián Londoño Proaño. Es una historia llena de intriga, escrita de manera visual y a un ritmo que atrapa al lector. Esta novela se desarrolla en la sierra ecuatoriana, en una zona cargada de magia, espiritualidad y armonía. Los mitos se mezclan con la realidad, haciendo de esta novela un relato espiritual con códigos y lenguajes propios, que navega entre el mundo andino y el occidental, concibiendo en el ser humano una conexión intrínseca, donde sus valores humanos se enlazan y prevalecen.

Bueno, ahora que podemos decir por fin que la biblioteca está en marcha (un millón de gracias a Alfredo Baldeón, sin cuyo trabajo no habría sido posible). El blog, definitivamente, ha vuelto a la normalidad.
Aunque ya lo he repetido en numerosas ocasiones, quiero recordar el motivo principal por el que abrí esta página. Me desconcertaba el hecho de que, a pesar del reconocimiento que tuvo la narrativa hispano-americana en el mundo entero durante el siglo XX, no hubiera ningún autor ecuatoriano especialmente conocido. Siempre he mantenido que la mejor forma de llegar a conocer el corazón de un país y de una sociedad es a través de su literatura. Así pues, tuve oportunidad de conocer el corazón del Ecuador y me sentí en la necesidad de difundirlo en la medida en que lo permitieran mis limitados recursos. Por eso inicié este proyecto, y son muchas las satisfacciones que me ha aportado personalmente.
Sin embargo nunca se me había presentado una situación como esta. Hasta ahora los libros que he comentado han sido los que han caído en mis manos, esto es, los poquísimos que se han editado o distribuido en España y la pequeña biblioteca que he podido dar forma en mis viajes a Ecuador. En esta ocasión, con el libro que hoy nos ocupa, ha sido el mismo autor el que se ha puesto en contacto conmigo y me ha remitido una copia de su obra para que la comente. Por supuesto, le he dado prioridad absoluta. Qué menos.
En primer lugar quiero dar las gracias a Cristián Londoño por depositar en mí su confianza. También quiero aprovechar para animar a todos aquellos autores que deseen hacer lo mismo. A fin de cuentas es de y para todos ellos. Mi cuenta de correo es freddytumbalobos@yahoo.es
Por otro lado esto supone también un compromiso para mí. ¿Qué pasa si no me gusta? ¿Podría ser objetivo, teniendo en cuenta que ha sido el mismo autor el que me ha ofrecido la novela? Quiero creer que sí y que él no esperaría ni agradecería condescendencia por mi parte pero, afortunadamente, no se me ha presentado esta disyuntiva. Esta novela la he disfrutado.
“El instinto de la luz” es una obra atípica dentro del panorama de la literatura ecuatoriana. Al menos en los libros que he leído hasta el momento nunca me había encontrado con una apuesta tan firme por la fábula. Y eso que el folklore local permite trabajar de forma satisfactoria en el campo de la fantasía, como aquí se demuestra.
La historia narra las aventuras de Awi Tenesaca, un joven de un pequeño pueblo de la sierra, que se revela como heredero de las artes mágicas de Taita Wairi, una especie de chamán. En el transcurso de la misma el protagonista cruza los umbrales de la realidad, enfrentándose a las maléficas fuerzas que pretenden tomar nuestro mundo.
Cristián Londoño se la juega con este planteamiento, pues ya tenemos muchos referentes de historias parecidas en la literatura juvenil y en el cine. Esto es, toma una plantilla que ya conocemos, la del joven elegido por fuerzas que no comprende, el maestro anciano y poderoso que le tiene que mostrar el camino hacia sus verdaderas capacidades y el villano terrible, al que se enfrentó una vez el maestro pero no pudo derrotar del todo. Sin embargo los clichés no suenan a gastado porque plantilla y ambiente se funden en perfecta armonía. El autor acierta plenamente con la ambientación. No se trata sólo de tomar como base la cosmogonía andina, que también. El acierto, para mí, es presentar un escenario onírico y atemporal, aún cuando la acción se desarrolla en el plano del mundo real. De alguna forma me recordó al contexto intrahistórico que utilizaba Miguel de Unamuno en algunas de sus nivolas: localizaciones pequeñas y aisladas, con las mínimas referencias externas, de forma tal que puedan estar ubicadas en cualquier lugar y en cualquier época. Lamentablemente creo que el autor quiebra esa ilusión en momentos muy puntuales, utilizando neologismos (como “chequear”) o expresiones y conceptos más modernos que sitúan la acción (al comenzar el protagonista esta jugando penales con sus amigos, y en algún momento se hace referencia a un traslado en coche). Ocurre pocas veces, y seguramente el autor, al escribir, sí tenía en mente una época reciente, pero realmente creo que una de las grandezas de la novela es poder situarla  tanto en la actualidad como en época de la Colonia, y este efecto se resquebraja en determinados puntos.
Respecto a los personajes principales, me gusta la química entre maestro y alumno. Especialmente el hecho de que, en determinadas ocasiones se insinúe que la confianza de Awi hacia Taita Wairi no es completa. Por otro lado me cojean la mayor parte de los personajes secundarios, que no están definidos con tanta profundidad como los protagonistas y a menudo su personalidad se desdibuja y se confunda.
Lo que más echo de menos es un villano con carácter. Aquí no es más que una amenaza estándar, una sombra que se proyecta por los márgenes de la novela. Sin embargo aún no he dicho que “El instinto de la luz” nace con vocación de continuidad, por lo que confío en que esta impresión se anule en los siguientes volúmenes de la saga.
Por último sólo me queda agradecer una vez más a Cristián Londoño por permitirme disfrutar de su creación y recomendar a todo el mundo que la compre. Aunque la Biblioteca de Autores Ecuatorianos ya esté en marcha, espero que me disculpen si en esta ocasión no cuelgo la novela. Como comprenderán, sería un abuso de confianza por mi parte. Además, necesito que la compren por motivos puramente egoístas. Quiero que el autor continúe con la historia.

Puntuación: 83/100